Un perfume no es la suma de sus ingredientes | MALVAR
Saber qué contiene una fórmula no basta para saber a qué huele.
Imagina que conocieras cada materia prima y cada porcentaje de un perfume.
Aun así, no podrías predecir exactamente su olor.
Nuestro olfato no procesa siempre las mezclas como una suma. A veces reconocemos sus componentes; otras, uno domina sobre otro. Y en determinadas condiciones aparece una percepción nueva que ninguno de los ingredientes tenía por separado.
Un experimento conocido como Red Cordial lo demuestra bien. Los investigadores combinaron seis sustancias con perfiles distintos, entre ellas vainillina, frambinona, acetato de isoamilo y β-ionona, en proporciones concretas. Los participantes no describieron simplemente una colección de aquellos olores.
Percibieron granadina.
Cuando los investigadores alteraron suficientemente las proporciones, esa identidad también cambió.
Ahí está una de las claves de formular: aumentar un ingrediente no siempre significa obtener simplemente “más” de él. También puede modificar las relaciones que hacían existir al conjunto.
Por eso una materia puede ser imprescindible aunque dejemos de reconocerla individualmente.
Y por eso una pirámide olfativa nunca es una fórmula.
La pirámide intenta comunicar una experiencia.
La fórmula intenta producirla.
En perfumería, el resultado no está escondido en ninguno de los ingredientes. Aparece entre ellos.